María Martín Sánchez
Universidad de Castilla-La Mancha
Profesora Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Castilla-La Mancha
http://orcid.org/0000-0001-6883-4093
Cómo citar / Nola aipatu: Martín Sánchez, María (2026). Molero Martín-Salas, M.ª del Pilar. La Transición española 2.0: versión para ciudadanos del siglo XXI (Recensión). Madrid: Aranzadi, 2025. Legebiltzarreko Aldizkaria - LEGAL - Revista del Parlamento Vasco, 7
https://doi.org/10.47984/legal.2026.007
Fecha de recepción: 25.06.2026. Fecha de aceptación: 22.06.2026. Fecha de publicación: 09.07.2026
Recién cumplidos los 50 años de la muerte de Franco, y del inicio de la Transición española, se publica el libro La Transición española 2.0: versión para ciudadanos del siglo XXI, elaborado en el seno del Proyecto de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación Educar en valores, construir ciudadanías.
La Transición es uno de los periodos más importantes de nuestra historia reciente, sin embargo, como acertadamente indica la autora, los más jóvenes conocen muy poco acerca de ella. En una sociedad basada en la rapidez, la inmediatez, la digitalización, y el desinterés por lo remoto, resulta complicado poder llegar a ciudadanos jóvenes, sobre todo a través de un tema que va quedando lejano en el tiempo y sobre el que, equivocadamente, pueden considerar que les aporta muy poco. Si a esto añadimos que en los planes educativos los contenidos de historia son cada vez menos, el resultado son jóvenes que tristemente no saben nada de la Constitución española, ni conocen nada de lo que aconteció en la historia reciente de España: quien fue el dictador Franco, que un día todas las fuerzas políticas llegaron a un consenso para unir España, o quién era y qué rol jugó ETA en el proceso democrático (contra la que un país entero se paralizó, lloró y se rebeló cuando ya en democracia asesinaron a Miguel Ángel Blanco, a quien se recuerda cada 13 de julio).
En la mayoría de los casos nos encontramos con monografías extensas y profundas, que explican la Transición con un lenguaje jurídico-político que no siempre facilita la lectura. La obra de M.ª Pilar Molero se presenta especialmente para esta parte de la sociedad acostumbrada a un léxico diferente, muy influido por las redes sociales, y a través de una comunicación más visual y rápida. Pero a la par, no renuncia a las fuentes doctrinales, aportando abundantes referencias jurídicas, y de otras disciplinas afines imprescindibles para tratar el tema en su complejidad. Con gran habilidad, la autora aporta un relato cercano y comprensible de un hecho histórico complejo, probablemente el de mayor envergadura y repercusión para la España que conocemos, en el que con destreza huye de las investigaciones clásicas.
No es una investigación jurídica o histórica sobre la Transición –que tampoco tendría mucho sentido existiendo ya obras de valor inconmensurable por ella citadas–, sino un libro divulgativo que da una visión global de los aspectos más importantes del proceso, que de una forma transversal cuenta todo lo que un buen ciudadano debe conocer de una época histórica que cambió nuestro país, nuestra historia y también el rumbo de nuestras vidas.
El desapego de las generaciones más jóvenes respecto a las cuestiones sociales y políticas es cada vez más latente. Uno de los factores que sin lugar a dudas influye en este desinterés y el escaso compromiso con la comunidad es la falta de formación en valores constitucionales. Desde sus primeras páginas, M.ª Pilar Molero descubre que uno de sus objetivos es precisamente este, advertir de la importancia de recuperar la transmisión de valores constitucionales a las generaciones más actuales. Reivindica los valores que la generación de la Transición supo abanderar desde el consenso y el respeto.
Y advierte del valor de que lo que se consiguió. Recuperando textualmente: “que las generaciones presentes conozcan más y mejor la transición les aporta una perspectiva y un aprendizaje humano muy importante. Les permite poder comparar lo que tenemos ahora, y lo que no se tenía entonces; les permite no dar por sentado nada, pues la democracia se puede conseguir, pero también se puede perder; les permite poder ser más críticos con la situación actual, exigiendo a los dirigentes de hoy en día que cuiden y respeten lo que se ha conseguido en estas décadas; les permite entender mejor a sus padres y a sus abuelos, pues evidentemente no lo tuvieron tan fácil; les permite conocer la política que se puede hacer de otra forma, pues la única manera de avanzar es mediante el consenso y la negociación; y les permite verse reflejados en jóvenes como ellos y ellas, que tuvieron que esperar hasta la llegada de la democracia para poder decidir sobre cuestiones que hoy nos parecen banales, como elegir qué película ver, qué ropa vestir, qué libro leer, qué ideología seguir o qué orientación sexual tener”.
Otro de los factores que sin duda facilita y dinamiza la lectura, es el recurso a testimonios reales. Personajes que vivieron los hechos en primera persona, y que a través de su relato permiten al lector adentrarse mejor en la historia; reconocidos políticos, artistas, periodistas o escritores, incluso testimonios vertidos por quienes asumieron mayor protagonismo como Franco o el rey don Juan Carlos.
La autora presenta un libro estructurado en catorce capítulos, a través de los que va recorriendo, uno a uno, todos los aspectos que de una manera u otra pudieron estar relacionados o verse afectados por el extraordinario cambio que supuso este periodo histórico. Tras un primer capítulo en el que pone de manifiesto los motivos, incluso personales, para la elección del tema y por qué considera que es importante su análisis, realiza un breve recorrido histórico para situar el periodo de la Transición. Si bien no se trata de un libro histórico, sí parece necesaria una mínima contextualización del tema. Hace un recorrido que se remonta a la II República hasta la muerte de Franco, y pone de manifiesto los, a su juicio, principales hechos que pusieron en marcha la Transición.
Así, una vez contextualizado, conduce al lector al núcleo de su trabajo, la Transición como momento histórico determinante, a través del análisis de los elementos que la caracterizaron. Existen diversas formas de entender este momento histórico. En este caso, apuesta por la corriente que considera que el periodo comienza con la muerte de Franco y culmina con las primeras elecciones libres, celebradas en junio de 1977, y la posterior elaboración y entrada en vigor de la Constitución de 1978. Un acontecimiento que ha pasado a los anales de la historia como la Transición pacífica y del consenso. Un periodo complejo, repleto de incertidumbres, renuncias, pactos, y secretos que probablemente no saldrán a la luz pública, pero en cualquier caso, apasionante. Así lo describe la autora, que con interés quiere trasladar al lector una idea inequívoca: el sentido de Estado de quienes protagonizaron la Transición.
Para entender bien este proceso, dedica sendos capítulos a dos figuras imprescindibles para comprender la Transición y la historia reciente de España: el rey don Juan Carlos y Adolfo Suarez. La autora, sin ocultar su pasión por estos personajes, no se limita al relato de los hechos sino que recurre al testimonio en primera persona de los protagonistas aportando una visión más personal del proceso.
Una de las principales señas de identidad de este extraordinario proceso histórico fue sin duda la apertura política y el reconocimiento de la libertad ideológica. La legalización del Partido Comunista, la participación de partidos históricos como el Partido Socialista, la aglutinación de ideas centristas a través de Unión Centro Democrático y la resistencia al cambio del sector más cercano al régimen, fueron señas de identidad durante todo el periodo. En efecto, se ponen de manifiesto la diversidad ideológica del momento y las aportaciones más relevantes de las principales fuerzas políticas de la época.
Pero, además de lo acontecido en la esfera política, el libro se refiere a otros aspectos determinantes que también experimentaron una evolución extraordinaria de la mano del cambio político.
Primero, se refiere a la sociedad del momento, que jugó un rol determinante en este extraordinario proceso de transformación. Los movimientos sociales fueron verdaderos catalizadores para que se produjera el cambio. Habían sido décadas de silencio y opresión, y ya desde los últimos años de la dictadura se respiraba el anhelo del comienzo de una nueva etapa. Todos los sectores sociales se veían imbuidos por las ansias de libertad y progreso: el ámbito laboral, el académico, las artes, o el periodismo. En este proceso, especial significado tuvo el progreso para las mujeres, tradicionalmente apartadas de la esfera pública, y desfavorecidas en muchos ámbitos. La sociedad tradicional, donde la mujer se limitaba a lo doméstica, evolucionaba hacia una sociedad más abierta y moderna, en que la mujer empezaba a jugar un papel relevante también en lo público.
También se refiere a la Iglesia y el Ejército. Se trata de dos instituciones que fueron clave en toda la dictadura, y un gran apoyo y respaldo para Franco. Católico acérrimo, y militar, consiguió que se mantuvieran al servicio del régimen, sobre todo en la etapa más dura del franquismo. Pero con astucia también supieron ver el declive de Franco y actuar en consecuencia. La Iglesia poco a poco se fue desvinculando de una visión autoritaria de la religión, entendiendo que la deriva natural era el reconocimiento de la libertad religiosa. Lo mismo hizo el Ejército, situándose del lado del rey don Juan Carlos y permitiendo el cambio hacia la democracia.
Y como en casi todos los procesos históricos similares, también jugó un papel importante la coyuntura económica del momento. Acertadamente, a esto se refiere también, aunque de manera sucinta. El avance hacia la democracia, y la consecución de un Estado social similar a los de nuestro entorno, requería la puesta en marcha de medidas económicas encaminadas a conseguir la estabilidad económica y financiera.
Sin duda, la cultura había sido uno de los sectores más castigados por el régimen. La falta de libertad de expresión, la censura, y el respeto por los postulados franquistas, había provocado estragos en ámbitos como el cine, la televisión o la prensa. La autora hace énfasis en el despertar cultural que se produce con la llegada de la Transición, en todas sus manifestaciones.
Por último, no pasa desapercibido uno de los principales acicates para el cambio: la influencia que se ejerció desde fuera del Estado. Entre los objetivos que por aquel entonces se planteaba era la incorporación a la OTAN y el poder formar parte, en un futuro, de la hoy Unión Europea. Evidentemente, desde el resto de Europa no podía permitirse que un país sumido en una dictadura pudiera participar de estas organizaciones supranacionales. Así las cosas, existió una fuerte influencia externa para que España evolucionara y adoptara una forma democrática, si quería posicionarse al mismo nivel que los países de su entorno. Para abordar estos aspectos, recurre a la influencia ejercida en la vida política y jurídica del momento de EE.UU, Francia, Alemania y Gran Bretaña.
Para finalizar, el libro hace un repaso cronológico de los hechos más importantes de la Transición, que resulta de utilidad. De manera sistemática se exponen los acontecimientos más relevantes, estructurados en tres etapas: desde la muerte de Franco hasta el nombramiento de Suárez como presidente, desde ese momento hasta la entrada en vigor de la ley para la reforma política, y desde entonces a la entrada en vigor de la Constitución.
En definitiva, nos encontramos ante un libro que nos acerca a los elementos más importantes de una de las etapas históricas más relevantes de la historia reciente de España, a través de un lenguaje sencillo, claro y directo, con el objetivo de despertar el interés del público más joven, y fomentar la educación en democracia y en valores. Y todo ello bajo la seña de identidad propia de una obra divulgativa y didáctica.